jueves, 20 de agosto de 2015

Cuerpo y silencio


De un testimonio que transmite esa experiencia de cara al silencio inerte, a las cautivadoras imágenes del film de Julian Schanabel, me hace considerar que ninguna imagen vivida, real o fantaseada podría descontextualizar la ternura que brota de la tortura en el cuerpo. Y es que la mariposa Jean-Do movía las alas a ritmo de parpadeos para recorrer el lenguaje que atraviesa el cuerpo.

Desde el inicio de esta historia se ofrece al espectador o lector la perspectiva de Bauby, la narrativa y la cámara se funden en un intento de identificarse a él, colocándonos en un cuerpo más que impotente, impedido por lo Real. La imposibilidad de moverse, de ser escuchado muestra que no hay una completa correspondencia entre el dualismo cartesiano. Tal es esta situación que el neurólogo recurre a una comparación con la computadora a manera de hacerle entender lo que pasaba, pero que aún es inexplicable su condición —la de seguir siendo un sujeto del lenguaje sólo constatable en un abrir y cerrar de ojo— a pesar de que la máquina interna, el órgano donde según la neurociencia radica el habla, sufra algún deterioro, en este caso por un ataque cerebrovascular. 

Freud en un trabajo, anterior a toda su obra sobre psicoanálisis, titulado Las afasias ya había criticado fuertemente esta idea localizacioncita de Wernick y Brocka a partir de la consideración de que la información transferida de una neurona a otra, es decir la sinapsis, descubrimiento reciente en su tiempo, podría tomar otros caminos, incluso más largos cuando en el trayecto alguna área neuronal había sido afectada logrando realizar de este modo dicha función pero de manera mas lenta o deficiente. Vemos así la descripción de lo que mucho más tarde el Premio Nobel de medicina Kandel llamará como plasticidad neuronal. Me parece interesante que las neurocosas, no veo ciencia allí, aspiren a encontrar la manera de controlar el cerebro, lo preocupante es que no se detienen en las repercusiones de su técnica. Prueba de ello es un kit para controlar vía remoto a las cucarachas propinándoles descargas eléctricas en las terminaciones nerviosas de las antenas para hacerlas marchar en la dirección que uno quiera, pero por supuesto lo que se tiene en el horizonte no son las cucarachas. 

Dejemos a un lado las cucarachas, pero hay que reconocer que es muy seductora la idea de reducir al sujeto en un organismo. Freud mismo propuso un modelo psíquico para la neurociencia en su Proyecto de psicología para neurólogos donde cada representación de la vida de una persona se desplaza de una neurona a otra; vemos que a pesar de seguir las propuestas fisiológicas va describiendo sin saberlo, una vez más adelantándose su tiempo, aproximándose a las concepciones metáfora y metonimia con la acuñación de “condensación” y “desplazamiento”. Como sabemos, Freud deja en el olvido este texto considerándolo un delirio, tal como se lo confesó a Fliess; decir que el lenguaje está en el cerebro es un delirio, del cual el cientificismo se empeña. 

Para mí, la importancia de esta película es que se muestra fácilmente la discordancia entre la imagen y las sensaciones propioceptivas. Y es que en realidad nunca se está en entera armonía, no se puede lograr una sensación uniforme, siempre se destaca algo, un dolor, una picazón, no se tiene completo control sobre el cuerpo, falla, reacciona de manera incomprensible en los momentos menos oportunos. En ese desajuste el sujeto soporta sus cuerpos que están en tensión; ya que en su estatuto real está el organismo que es distinto al cuerpo como imagen.

Recordemos como Jean Dominique no reconoce la imagen de la ventana como propia. “Vi en el reflejo de la ventana la cabeza de un hombre que parecía haber salido de una tina de formol. Su boca estaba torcida, su nariz dañada, su pelo alborotado, su mirada fija llena de temor. Un ojo estaba cocido. Por un momento me quedé mirando hasta que me di cuenta que era yo”. Entre la fascinación y la extrañeza de la imagen especular y el instante del reconocimiento con ese otro cuerpo como propio, el sujeto que mira su mirada halla el desencuentro, confrontándose con el objeto a,
Es precisamente la tensión entre la imagen y la impotencia motora lo que dificulta su identificación, es lo que lacan desarrolla en el estadio del espejo. Puesto que la imagen es una anticipación de la completud de la imagen corporal, i(a), que fascina y en la comparación se experimenta el déficit orgánico (-), cuando éste es, en realidad, anterior.  

                                                               <––                               
                                                           i(a) —>  (–)

Consideremos que el Otro se encuentra en la imagen del cuerpo y el significado del otro, s(A), es una significación de menos (-), del déficit, aunque también puede experimentarse como un plus, siendo una significación vacilante. Aquí lo que aparece como causal es la imagen, sin embargo el déficit no es como tal en lo orgánico, fue la manera en como lacan lo ejemplifica, sino que es la castración. 


                                                         i(a) —>  -
Se observa en principio el interés por la imagen y la castración viene después, sin embargo el privilegio de la imagen del cuerpo propio funge como velo de la castración.
                                                               i(a)
                                                                           -
                                     
La vez pasada hablamos de cómo en algunos casos los sujetos en análisis se fascinaban con las imágenes halladas en las redes sociales tomándolas como referentes. Al analizar un elemento imaginario se puede ubicar la relación del sujeto con la castración. 
Sólo cabe recordar que lo que sostiene la imagen es la carga libidinal   i(a)/a   siendo precisamente esto lo que produce fascinación a la misma pero que debe ser regularizada por la castración. Esto es lo que implica la imagen en la lógica de la castración pudiéndose observar cómo se entrecruzan los registros. 
                                                    i(a)
                                                      a  
                                                     -


Hablar con el cuerpo...

¿Que dice? ¿que certidumbre encierra, más allá de su biología y su representación? Me confronto con la sorpresa de no asir el Corpus, en tanto que no es el perceptivo —puro organismo biológico— sino uno que se construye con el delicado canto del lenguaje.

Se habla con el cuerpo, incluso un ojo, esta consideración plantea que no se es un cuerpo sino, más bien, que se tiene un cuerpo. En el resonar y callar, abrir-cerrar aparece el sujeto ante el Otro. El lenguaje encarnado agujerea eso, incluso la imagen, incorporándose para elevarse en calidad de discurso, esto es lo que proporciona la calidad de humano a un cuerpo y quizás lo que llevo a Bauby transmitir su experiencia, pues aun en ese estado su humanidad se mantuvo y esta intacta.


Que allá mal entendido no significa que no se pueda transmitir algo. ¿qué son las palabras sino cosas que dicen cosas?

jueves, 30 de julio de 2015

Implicaciones en los tiempos de goce


Nos encontramos en los tiempos del supuesto triunfo de la libertad, pero la libertad en boca es la de satisfacción sin espera; hombres y mujeres expuestos a-un goce. Si, la época de mayor liberación sexual pero también de grandes soledades. En el imperio de las imágenes, en este nuevo orden, se observa como el mercado oferta la fácil satisfacción de la pulsión sin tener que pasar por una relación amorosa que requiere Otro, cuerpo que habita la palabra, lugar que puede llevar la marca y no solo el signo de amor, algo que el goce autoerótico rechaza. Así no todo es carne.1
Un ejemplo yace en el film “Shame”, donde al protagonista esto le viene como anillo al órgano, empujándolo por más sexo y nada de amor, es un ejemplo actual de la ética del soltero al que Lacan se refirió en televisión para hacer mención del goce solitario, al goce de la masturbación. Aquí se describe la soledad icónica del hombre contemporáneo: joven, apuesto, seductor,  viviendo en la ciudad del éxito y de los excesos, cima a conquistar, ideal que cubre lo que hay debajo de él. No por nada el director Steve McQueen evoca el conocido tema de Sinatra; un New York, New York de individuos solitarios que persiguen sus sueños sin que esto signifique que se esté despierto. En otras palabras, estar en una ciudad que nunca duerme o tener pastillas para no soñar, no asegura eyes wide open.

No sin reservas
Es la historia sobre un efímero momento de la vida de Brandon, no muestra el pasado que comparte con su hermana Sissy, sino la irrupción que hace ella en su vida. Cada uno vaga por caminos diferentes. Uno emprendiendo su errar por la promiscuidad, de lo solitario del goce, del Uno, excluyendo el amor así como las relaciones con los demás. Tal es esta situación que casi no hay diálogo, a diferencia de “her” donde hay un continuo monólogo, aquí el rechazo al Otro es tal que ni siquiera se manifiesta pensamiento alguno, puesto que se forma en la palabra del Otro.2 Para apaciguar el pasado que le ha dejado marcas, Brandon tiene que echar mano a una compulsiva actividad sexual para bordear ese vacío que se presentifica en cada aspecto de su vida.

La otra, ante esa soledad que no se soporta, presa de esa angustia, se entrega totalmente en cada relación ocasional, siendo constante el miedo al abandono, pero que no para de hacerse rechazar, una posición en falta ante el Otro: Falta amor, trabajo, dinero, incluso un techo donde dormir y finalmente faltarle al Otro deviniendo así el intento de suicidio. No es lo mismo querer estar solo a quedarse solo. En este momento Sissy encarna la mujer como síntoma para su hermano al irrumpir en su cadencia de gemidos, él sólo goza solo de su órgano y ella demanda afecto, demanda relacionarse con él cuando se ha encargado de rechazar toda relación que lo implique a él, en la que tenga que ceder algo de él. Esta es la razón de tener sus reservas ante el Otro.

Poco después de la intromisión, Brandon intenta relacionarse con una compañera del trabajo, más allá de la oficina y de la cama, ¿acaso hay cierto desplazamiento libidinal de la hermana a la compañera?. Podríamos especular sobre esto y armar toda una historia alterna pero sólo atenderemos lo sucedido en el film. Me limitaré en decir, que la intromisión de su hermana fue causa para que él intentará relacionarse —no es que se haya enamorado, no hay indicios sobre esto, es solamente un intento fallido, como cualquiera, de hacer lazo con el Otro— pero hay una impotencia de asumir una relación con Otro diferente a él, impotencia que se muestra en la cama ante la angustia que le provoca ella y que apaciguará con sólo sexo. En otro momento discute con su hermana diciéndole “Me oprimes, no tengo adonde ir”. Así mismo, la a-dicción también toma su sentido eludiendo el encuentro con el Otro, por ejemplo Brandon consume cerveza y cocaína antes de una cita. Estas dos mujeres, muy distintas, coinciden en querer saber de él, le hablan y le cuestionan, pero los tres no encuentran nada.

A pesar de invitarla a cenar no acepta condescender al amor para que no le falte algo, falta la contingencia necesaria para que algo de la tontería se escriba entre los cuerpos. No es que se digan nada, es que no hay nada. En ese momento solamente habla de su rechazo al compromiso y su afinidad por todas las mujeres y ninguna a la vez; un pragmatismo propio de la epoca, vemos de esta manera que a pesar de rechazar al Otro está a su vez capturado por su discurso.

En realidad, él no le hace daño a nadie, lo que él presenta no es amor, ni siquiera la degradación de la vida amorosa puesto que no hay elección de objeto. El único objeto para él es su propio cuerpo, en tanto objeto de goce y con el que otros cuerpos gozan. Esto se afirma en esa noche de provocaciones encarnadas, y sin que se medie las palabras, momento donde el tiempo no es cronológico. Arrebatado por el goce toma a tientas un cuerpo femenino, sin vergüenza, se hace golpear en el bar por la pareja de ésta. En otro momento, al negársele el acceso a un club nocturno, entra a otra escena donde es carne entre carne. En ese acto que no se detiene, imposible de saciar, acude a una casa de citas.  Diremos que en la inmediatez no hay pasado ni futuro, todo se reduce en el instante de ver al momento de concluir, en un esfuerzo de ignorar lo que no hay, de no salir de las relaciones en serie, de seguir gozando de la repetición. Sin embargo, hay una sutileza que destaco. En algún momento él dice refiriéndose al órgano femenino “Me gusta como somos ella y yo” poniendo en evidencia que el acto sexual es siempre una relación con un objeto a recortado sobre el cuerpo, cada uno por lo tanto esta solo. Lo que hace fracasar la relación sexual.

Implicaciones del amor
Aquí se muestra que el amor no es un objeto como lo quiere hacer creer el discurso actual, en “Her” por ejemplo al considerarlo como un verdadero problema, que cuando alguien aparece, esa diferencia perturba y mas vale tener sus reservas, no ceder nada ante el Otro. El amor es una gran dificultad para cualquiera, pero para los hombres ven como es afectada su virilidad, en tanto tienen que asumir una posición en falta lo que implica feminizarse, poner en juego su castración, pero en una época en la que se ha pluralizado el Nombre del Padre, vemos hombres que han perdido sus referencias tradicionales, desorientados y asustados por mujeres que han asumido un papel más activo, lo cual para ellas tampoco resulta fácil puesto que les supone otras problemáticas, de alguna manera también extrañan al hombre de antaño.
La virilidad pone sobre la mesa, la cama, la cuestión de ¿cómo arreglárselas con el Otro sexo, de confrontarse con algo completamente desconocido para sí mismo? De alguna manera cada uno tendrá que encontrar o inventar algún modo de relación con el Otro. Una de esas maneras es por la vía del amor, tal como lo desarrolla Lacan en su Seminario X, "Sólo el amor permite al goce condescender al deseo".3 Puesto que hace falta que el goce acepte lamentar una ausencia; amar implica renunciar a lo que es egoísta, el goce. Charles Baudelaire en su Cuaderno de notas lo dice de una manera más complicada: “¿Qué es el amor? La necesidad de salir de sí mismo”.4 Por ello, en esta película el amor no apareció en escena, nunca se renunció a gozar solo, de realizar el objeto a en la pareja y por esto el sujeto queda ligado fantasmáticamente a su objeto a.

Corte
Solamente hasta que Brandon encuentra a su hermana desangrándose, es como él surge como sujeto, a partir de esa división subjetiva, de la que intenta escapar corriendo, mostrando un rostro desquebrajado ante la desesperación de la relación que tiene entre el goce y el Otro.
La película concluye en el metro encontrándose a la misma mujer que se le escapó, en está ocasión ella propone y él se queda sentando observándola, el corte –como sabemos algunos– deja a cada uno la responsabilidad de lo que puede o no continuar.

Referencias:
1– Lacan J., Radiofonía y Televisión, Anagrama, Barcelona, 1993, p. 19.
2—, El seminario, libro 5, Las Formaciones del Inconsciente, Paidós, Argentina, 2010, p.365.
3—, El seminario, libro 10, La angustia, Paidós, Argentina, 2010, p. 194.

4–Baudelaire C., Cuaderno de notas y consejos a los jóvenes escritores, Almuzara, 2008, p.61.

Texto producido a partir del 38º encuentro de "El cine, la ciudad y el psicoanálisis" en la Sede de la Nueva Escuela Lacaniana Mexico DF el 11/10/14

jueves, 11 de junio de 2015

Soledades discursivas



Todas las sociedades, tarde o temprano, descubren que hay otros grupos y estos hablan un lenguaje distinto al suyo. Se descubre, con cierto asombro, que los sonidos que sirven para designar algo, nombrarlo, son ruido para otros.
Sonido y sentido, vínculo roto ante la diversidad de lenguas pero que en algún momento esta relación se consideró inseparable, determinada por un orden sobrenatural, una legitimidad sagrada de la cual emanaba un saber universal, independiente de las épocas.

En no todas las sociedades hay algún relato que explica la ruptura de la unidad original y dicha pluralidad aparece como una maldición y una condenación, consecuencia de una falta ante la unidad. Los psicoanalistas no han sido la excepción, podemos recordar ciertas situaciones con Freud, Lacan o más recientemente con Soler. Debemos advertir que somos producto de eso y haberlo pasado no evita que lo volvamos a repetir, de allí que la escuela sea un sujeto atravesado y atravesando estos traumatismos.
En la experiencia de análisis uno se responsabiliza de sus palabras, se convierten en verdaderos hechos a las palabras y la elección de una tiene sus consecuencias, ya que no sólo se responsabiliza de la elección sino también del lugar ante lo que se dice. Y la posición que se asume tiene efectos en la escuela, en la participación de cada uno en ella, pero ¿porque? ¿para que?

Jacques-Alain Miller esclarece qué es lo que lleva alguien a participar en la vida de la escuela, siendo la transferencia lo que realmente importa, apuntando a una causa y no a una persona. Llegando a este punto me encuentro con esas inevitables preguntas ¿que hace a un analista? ¿Cuál es el deseo del analista? Plantearse esto permite avanzar sobre que encausa a producir algo como resultado de una apuesta de trabajo con otros. ¿Qué formación en esa conversación mal-dicha? ¿Que apuesta esta escuela con miras a una maestría? Lectura y escritura —Soledad, rostro que no devuelve el espejo— falta que algo demande, invite a responder, que ponga la apuesta de un saber imposible de aprender, pero que es posible de transmitir.

Aquellas palabras de los otros, los libros leídos, las experiencias de la época, ejemplos de los demás —quimeras novedosas y gastadas— llegan hasta las soledades en busca de una dirección llena de ecos. En la escuela —compañía solitaria— se conversa, discute, se habla de psicoanálisis y psicoanalistas con amigos y concurrentes que vienen de diversos rincones de la ciudad. Considerar lo que llevo recorriendo ha hecho darme cuenta de los impases de la identificación, de idealizar la escuela y el psicoanálisis; complicaciones que se presentan para la causa aunque en su momento fue la carnada predilecta.
Por ello es necesario tener en cuenta que parte de la identidad no debe diluirse en los procesos de abstracción colectiva y que parte de la vinculación ética no debe enajenarse en los procesos de la identificación; es algo que cada uno tendrá que escuchar en lo que dice, siendo un proceso lento y solitario pero que ante el imposible grupal se puede hacer lazo, por lo tanto, se está advertido, mas no exento, de que no es La escuela ideal; no lo es, porque no es una que esté orientada por lo simbólico sino por lo real.


Marcada la letra y su compañía, la conversación se detiene o se arriesga a responder a una meditada cosecha de silencios —incertidumbres, confrontaciones, conversaciones escuchadas, amistades electivas y relaciones imposibles— no hay silencio sin palabras.

domingo, 19 de octubre de 2014

Engaño a voz

Engaño a voz

Ricardo Hernández Sánchez

El cartel de la película

Lo primero que me llamó la atención de esta película, fue la metáfora del cartel, donde aparece un hombre y debajo un discreto título “her”; un adjetivo posesivo referente a una posición femenina. Es decir, esta palabra cobra su sentido al indicar el poseedor de una o varias cosas a partir de su género, ya sea femenino o masculino. Lo cual en nuestro idioma se traduciría “de ella”. ¿Él es tomado por ella, o acaso es de ella la película?

Desde el inicio vemos como Theodore redacta una carta desde una posición femenina. Es interesante, porque él trabaja escribiendo por el Otro, es hablado por el Otro, el cual le hace escribir, en esencia, cartas de amor y esto lo mortifica, sale de su trabajo y solicita escuchar música melancólica.

En fin, si en una relación se distingue el amante y el amado, se deduce que el que ama le falta algo y que el amado no le falta nada, algo tiene que permite amarle. Esto se traduce en términos de tener y no tener.  Por esto mismo, para el hombre es poco viril estar enamorado, es aceptar que no tiene algo, cuando uno ama se feminiza. Esto se aprecia en la película, cuando un compañero de trabajo elogia la redacción de Theodore, considerando ese estilo solamente posible en un “hombre sensible”, incluso le dice “Eres mitad hombre, mitad mujer”, este detalle de no tener tendrá efectos en el protagonista a lo largo de la película.


¿Sabes? quiero

Algo curioso de esta historia, es que se dispone de poca información del personaje principal, todo se centra en la relación con su Sistema Operativo. Solamente nos percatamos de su pasado mediante los flashbacks; recuerdos de un tiempo que parece mejor, una vida matrimonial feliz pero que se contrapone con el sufrimiento actual.  Esta situación se encuentra muy velada y me parece que se trata de rechazar su subjetivación, pues la relación que mantiene con Samantha obtura esa falta ante el divorcio con su esposa ¿qué sucedió para su rompimiento?. Algo de información la obtenemos de la ex-esposa, cuando se reúnen para firmar los papeles del divorcio, es allí cuando denuncia cosas fuertes. Señala que no pudo satisfacer la demanda de Theodore “siempre quisiste conocer a alguien quien fuera una esposa balanceada y feliz de L.A., pero esa no soy yo”.  La respuesta de él solo viene a reafirmar que ella no sabe lo que él quiere a diferencia de Samantha.

Para Freud, el estado amoroso es una dependencia hacia el objeto y la investidura libidinal hacia este se enriquece cuanto más el amante se empobrece. Es por esto, que al amado se le coloca en el lugar de la verdad, no se le cuestiona, haciéndolo garante de la identidad del Yo.

Miller en Psychologies Magazine nos recuerda que “amamos a aquel que tiene la respuesta al “¿quién soy?”1.

Para nuestro protagonista, el encuentro amoroso es a partir de la suposición de saber, en esa primera vez le dice “me conoces tan bien”.  Y claro el software, ésta para satisfacer las demandas del usuario.

No es lo que parece

Es interesante que en ese primer desencuentro, Samantha se haga pasar como semejante a él.  Con ese objeto voz, voz muy humanizada –y esta es la falacia de la película– él va armando toda una imagen a la cual irá adjudicándole rasgos como interesante, compleja, capacidad de asombrarse del mundo, inteligente, amable en resolver sus peticiones, lo acompaña a todas partes, cuando quiere la conecta o desconecta es decir La mujer perfecta, para él. Esta relación no le exige, cree no correr riesgo porque no pone el cuerpo en juego, por ello le va bien en su sexualidad masturbatoria, claro esto es así hasta que Samantha usa el cuerpo de otra mujer a manera de avatar. Incluso su ex-esposa al saber que fue remplazada por un objeto, le denuncia “querías tener una esposa sin retos, de no tener que lidiar con algo real” es decir, no lidiar con la castración.

 A pesar de esto, ¿es posible enamorarse de un objeto?. Este predominio del autoerotismo elude al amor que requiere otro cuerpo y no solo eso, “el objeto de amor es i(a), es la imagen de otro ser humano. A veces se elige un objeto material: es lo que se llama fetichismo. En este caso no se habla de objeto de amor sino de goce”2.  Freud en su trabajo de 1927 Fetichismo, dice que éste “Perdura como el signo del triunfo sobre la amenaza de castración y de la protección contra ella”3, este fetiche tiene el estatuto de pantalla, no por que sea un gadget en su mano, sino en tanto cubre la castración, a/(-φ), es una manera de confrontarse, al mismo tiempo de rechazar, de que no hay relación sexual.

Efectivamente, una manera de desconocer la diferencia del Otro es reduciéndolo al ideal, al uno, al significante desconociendo así su goce. Tanto el S1 como el objeto a pueden ocupar el lugar del ideal, es algo que se ve en la actualidad de forma muy común, vemos como el mercado tiene efectos en el cuerpo, las leyes del consumo. El último Smartphone, el auto último modelo, un cuerpo siempre joven o uno que pueda ser modificado constantemente. En la película se muestra un comercial presentando el OS1, en su comienzo las personas van corriendo desesperadas como si buscaran algo mientras una voz pregunta “¿Qué quieres para tu vida? ¿Quién eres? ¿Hacia dónde vas?” y vemos que no se trata de filosofía, son el slogan de marketing para la venta del software taponando las interrogaciones posibles. Pero lo que vemos en esta película es como Theodore degrada el Ideal del amor y La/ mujer a un objeto, en uno donde allá el objeto a, la voz.

Aquí radica toda la ficción de la película, el engaño que el director nos hacer creer, pero que me parece imposible. ¿En un objeto, ya sea máquina o software sofisticado, se puede hallar voz, acaso no sólo emite sonido? Cuando se habla por algún objeto este solo reproduce frecuencias sonoras y la voz viene de un ser hablante; allí hay enunciación pero en una maquina solo habrá enunciado.  Por eso, en líneas anteriores, mencione que eso era una falacia, no seria posible adjudicarle a un objeto esos rasgos o condiciones de amor.

i(a)
 a

Con el objeto a el sujeto se las arregla, con sus síntomas, fantasmas, inhibiciones y sublimaciones. Es lo que le permite olvidar que el Otro no existe, por este objeto a se le ama, odia, sufre y se hace lazo con él.4  Por esto, lo importante en la práctica clínica, es no dejarse llevar por la nostalgia del pasado –como hace Theodore– de marcar de forma negativa, las nuevas envolturas con las que se presentan estos síntomas, pues son maneras en las que el sujeto resuelve de alguna forma algo en lo que se ve comprometido, la posibilidad del discurso psicoanalítico es precisamente provocar algo en la posición que tiene el sujeto en lo que enuncia, pues si un objeto no es objeto de amor lo es toda una historia.

Referencias

*El presente texto surge a partir del 36º encuentro de cine de la NEL sede México, que tuvo lugar el 12/07/14 durante el CICLO: Lo femenino no es sólo asunto de mujeres, proyectando el film Her del Director: Spike Jonze.
1–Entrevista realizada a Jacques-Alain Miller por Hanna Waar para la Psychologuies Magazine, Octubre 2008, Nº 278.
2–J-A Miller. Introducción al método psicoanalítico, Una charla sobre el amor, Paidós, Bs.As., 2010.
3–S. Freud. Fetichismo, Obras completas volumen XXIII, Amorrortu, Bs.As., 2007
4– G. Brodsky. Los envoltorios de la extimidad, Coloquio de Extimidad, Grama, Bs.As., 2011.


El texto se publicó por primera vez en el blog de la NEL Caracas:
http://jornadanelsedecaracas.blogspot.mx/2014/10/engano-voz.html

martes, 22 de abril de 2014

Carmin



Miradas que contemplan
tierra que despide y enjuga
lagrimas que gritan y susurran
por el carmín de tu ternura.





viernes, 4 de abril de 2014

Enversoferado


Pasión y residuo ­­­­–un cuerpo– yerme la cuestión que no alcanza, que araña mis sentidos y dudas ¿cuántos caminos pasan por una mano antes de quedarse muda? Ninguna. Ninguna imagen vivida, real o fantaseada podría descontextualizar la ternura que brota de la tortura en el cuerpo, en lugar de conclusión, una fuga. Lucidez, locura; criminales violentos alucinaciones del miedo. Escribí para que me leyeras y terminaste existiendo.